Devil Man Cry. Part 2

27 mayo 2026 - Por

La esperada segunda parte de Devil Man Cry llega después del buen sabor de boca que dejaron sus primeros capítulos. Ya sin el White Rabbit, personaje mítico que se ha hechado en falta esta temporada, la historia crece y entra en una etapa de guerra sin cuartel entre el humanos y demonios. Las sospechas y misterios ocultos dan paso una acción tan épica, como plana en algunos momentos. La aparición de Vergil, hermano de Dante, aporta el tono de drama apropiado para esta temporada, en la que también habrá algo de fan-service.

Lo más fuerte de esta segunda temporada es el ritmo y la escala. El guion liderado por Adi Shankar deja de construir tensión lentamente y entra mucho más rápido al conflicto central entre Dante y Vergil. Eso hace que la serie sea más entretenida capítulo a capítulo: hay más enfrentamientos importantes, más revelaciones y una sensación constante de que todo está avanzando hacia algo enorme. La primera temporada a veces se detenía demasiado en conspiraciones, organizaciones y exposición; esta segunda entiende mejor que la gente quiere ver a Dante y Vergil romperse emocional y físicamente. En ese sentido, mejora mucho el foco narrativo.

Pero también pierde algo importante: la atmósfera. La primera temporada tenía una sensación rara, casi paranoica. El White Rabbit funcionaba porque era impredecible, teatral y perturbador. Había misterio alrededor de los demonios, de DARKCOM y de las verdaderas intenciones de cada personaje. En la segunda temporada, casi todo está expuesto desde el principio. Ya no hay tanto suspense ni esa sensación de “¿qué demonios está pasando?”. Ahora el conflicto es directo: Dante vs Vergil, humanos vs demonios, guerra abierta. Es más grande, sí, pero también menos inquietante.

El desarrollo de personajes mejora y empeora al mismo tiempo dependiendo de quién hablemos. Dante sale beneficiado porque esta temporada finalmente le da más protagonismo emocional. En la primera, a veces parecía atrapado dentro de una historia más interesada en el mundo que en él mismo. Aquí sí se siente como el centro real de la serie: más cansado, más melancólico y menos payaso constante. Tiene momentos donde la fachada cool se rompe y aparece alguien realmente agotado por la violencia. Eso le da más peso dramático.

Vergil también funciona muy bien precisamente porque la serie entiende que no necesita hablar demasiado. Su presencia es más fría y pesada. Cada escena suya parece construida alrededor de la tensión. El problema es que, por momentos, el guion lo acerca demasiado al arquetipo del “soldado oscuro manipulado”, y pierde parte de la complejidad filosófica que tenía en los juegos. Aun así, sigue siendo el personaje con más magnetismo visual.

Lady, en cambio, sale perdiendo un poco. En la primera temporada tenía más espacio para crecer y cuestionarse cosas. Aquí queda más desplazada por el conflicto entre hermanos. Sigue siendo importante, pero la narrativa ya no gira alrededor de sus decisiones sino alrededor del duelo Dante–Vergil. Su relación con Dante se daba por segura, pero la historia anterior a conocerle todavía la perturba. Aunque parecía que al final de la primera temporada quedaba resuelto, el hecho de querer estirar con una tercera temporada hace que el personaje de Lady no avance como nos hubiera gustado.

Si has llegado hasta esta temporada, significa que la primera la has conseguido superar dejando a un lado la laxa moralidad que se presenta. Ya comentamos en su día que la falta de moral hace que aflore la maldad. Y es precisamente la falta de guía en Baines, que se erige en un guía moral, lo que hace traicionar a la verdadera rectitud de intención que representa Lady. El conflicto que se plantea entre ellos dos se resuelve demasiado fácil, como también se resuelve de forma ágil el conflicto con Arius von Enhrenberg, villano de esta temporada y líder de la organización de los Uroboros (nos suena de algo, ¿verdad?).

La banda sonora probablemente es el elemento que mejor define el cambio de tono. La primera temporada mezclaba metal, electrónica y caos urbano para hacer que todo pareciera sucio y peligroso. La segunda va mucho más hacia un soft metal emocional y melancólico: guitarras lentas, temas más pesados y canciones que parecen sacadas de una playlist de This is Evanescence de Spotify. Y honestamente, funciona increíblemente bien en las peleas. Hay secuencias donde la música convierte un combate en algo casi trágico. El problema es que a veces la serie depende demasiado de eso. Algunas escenas intentan generar emoción usando música agresiva en vez de construirla desde el diálogo o la dirección.

En animación sí hay una mejora clara. Studio Mir hace que esta temporada se vea más fluida, más cinematográfica y mucho más ambiciosa visualmente. Las peleas tienen mejor coreografía, los efectos demoníacos son más espectaculares y la iluminación tiene un tono más oscuro y elegante. Dante y Vergil literalmente parecen leyendas cuando pelean bajo lluvia o entre ruinas. El problema es que, al pulir tanto la imagen, la serie pierde parte de la suciedad visual que tenía la primera. Antes había una energía más punk y caótica; ahora todo es más limpio, más “cool”, más diseñado para verse épico.

En resumen: la segunda temporada gana intensidad, acción y peso emocional. Tiene mejores peleas, un Dante más interesante y una dirección visual mucho más poderosa. Pero pierde misterio, rareza y parte de la identidad callejera y demoníaca que hacía tan especial a la primera. La primera temporada se sentía como una pesadilla urbana llena de secretos; la segunda se siente como una tragedia épica entre dioses rotos. Y aunque eso la hace más espectacular, también la vuelve menos incómoda y menos única. Veremos como piensan seguir la historia con una tercera temporada ya confirmada.

Dirección
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About Javier GF

Editor en la Septimacaja. Ingeniero de profesión, deportista como afición. El espacio es una de mis mayores pasiones, entender como funciona el mundo es indispensable para poder cambiarlo. Devorador de series y agitador de aquellos que nos quieran colar pelis de SerieB como grandes estrenos.

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Criticas de cine

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