Una de las grandes películas de medievales es sin duda ‘El Reino de los Cielos’. En 2005 Ridley Scott traería la historia de Balián, un herrero francés que tendría un papel notable en el ‘mundo nuevo’ de Jerusalén, intentando emular el éxito que tuvo con su anterior gran epopeya histórica, Gladiator. Son varias las causas de que esta película no acabara teniendo el éxito de su predecesora romana y aquí intentaremos hacer ver un poco el porqué no tuvo ese gran impacto.

En primer lugar, la coherencia narrativa. La historia que quería contar Scott no cabía en los parámetros de 20th Century Fox, que buscaba algo adaptado al cine de unas dos horas de duración aproximadamente. La versión que se lanzó mayo a las grandes salas, de 144 minutos de duración, contaba la historia pero tenía unos agujeros de guion notables. Se nota que faltaban ciertas cosas por contar, sobre todo en su escena inicial en la Francia medieval, crucial para entender tanto las motivaciones y el conflicto interior del personaje principal.

Además de esa coherencia narrativa se prolongaría en algunos puntos de la película, donde otros personajes cogen las riendas de la historia, como Sibila, o la misma política de la ciudad de Jerusalén es la misma protagonista de la historia. La versión definitiva de Scott se lanzaría en diciembre de 2005 con ¡50! minutos más metraje, que fueron suficientes para acabar de dar coherencia a ciertos personajes y contar una historia sólida. Después de repasar la versión extendida he tenido la misma sensación que cuando ví la película de ‘Arn, el Caballero Templario’, de algo más de 2h de duración y luego descubrí que la producción constaba de una serie de 6 capítulos.

Que la versión extendida no fuera la que se lanzara al gran público no ayudó para nada a la promoción de Scott, que no pudo ver como ‘El Reino de los Cielos’ tuviera el impacto tan deseado por él, que fue una de las grandes producciones de la época, con algo más de 130 millones de dólares. Tampoco ayudó la actuación de Orlando Bloom, gran estrella del momento. Venía de hacer ‘El Señor de los Anillos’ y en ‘Troya’ ya dejó retazos de su falta de expresividad, pero en ‘El Reino de los Cielos’ lo bordaría y nos ofrecería su característica cara de tabla de madera inamovible. Si ves la versión extendida si te das cuenta que el personaje está algo más elaborado, pero en general es un suspenso gordo.

Y es una pena, porque la colección de estrellas que participan en esta película es grandioso. La combinación de grandes actores consolidados y estrellas emergentes funciona bastante bien (a excepción de Bloom). Liam Neeson, Jeremy Irons, Marton Csokas, Eva Green, Brendan Gleenson o David Thewlis son algunos de los que participan. Como curiosidades, Edward Norton es el encargado de dar vida a Balduino, aunque en ningún momento se le reconozca con la máscara y Nikolaj Coster-Waldau, famoso mucho tiempo después en Juego de Tronos, tendrá su pequeño papel.

La historia ya la conocemos todos. Balián es un herrero de un pueblo francés que ha sufrido un trance terrible con la muerte de su esposa. Un hombre, el varón de Ibelin, Godofredo, visita su pueblo y le reclama como hijo y le pide que vaya con él a Jerusalén. El viaje llevará a Balián a buscar el perdón por sus pecados, pero se verá envuelto en la lucha de poder político en Jerusalén, enfrascada en la cruzada contra Saladino. Una historia de aventuras, grandes combates y personajes carismáticos.

Evidentemente, uno de los puntos fuertes de esta película es la ambientación. No voy a entrar en la polémica que hubo de la representación de la Francia medieval cristiana con un tono oscuro y deprimente y que el nuevo mundo medio musulmán medio islámico sea un haz de luz constante. Tiene sentido desde el mensaje inicial que lanza, luego nos adentraremos en ello. Pero es el hecho de las grandes batallas medievales, la gran banda sonora de Harry Gregson Williams (salvando el momento Guerrero nº13), el vestuario y los estandartes, todo te lleva a respirar medievo.

Además, como nota curiosa, decir que hemos de sentirnos orgullosos del legado medieval que tenemos, ya que ‘El Reino de los Cielos’ estuvo rodada en España, concretamente en las localizaciones del Castillo de Loarre, en el Palacio de Portocarrero en Palma del Río, en Ávila y en Sevilla. Que sirva el legado cultural que tenemos para poder aprender un poco más de historia en un película cargada de todos los tópicos posibles y con un cierto aire anticristiano evidente. Aún con sus licencias, me parece una película importante y merece la pena repasar los aciertos errores de esta adaptación de Scott.

Verdades y Mentiras de ‘El Reino de los Cielos’
Que hay de cierto y de falso en la historia detrás de la película:

Contexto Histórico

La película nos sitúa en Francia, en el año 1186

It is almost 100 years since Christian armies from Europe seized Jerusalem.

Europe suffers in the grip of repression and poverty.

Peasant and lord alike flee to the Holy Land in search of fortune or salvation.

One Knight returns home in search of his son.

La Francia que nos quiere enseñar Ridley Scott es la del tópico asignado por Hollywood para toda la Edad Media europea. Es una tierra oscura y lúgubre, donde los señores feudales campan a sus anchas y la Iglesia cuenta con el poder y el beneplácito de los reyes para poder hostigar, amenazar con no perdonar los pecados y juzgar quién va al cielo y quien va al infierno. No es precisamente la imagen más fidedigna de lo que ocurría en aquella época en Europa, ya que durante el siglo que propone Scott, se estaba produciendo un movimiento cultural importante.

Este movimiento fue llamado el Renacimiento del S. XII. Europa iba a pasar de convertirse en una tierra donde los señores feudales tenían el control de una sociedad principalmente agraria a que el poder residiera en la burguesía y la clase media. El crecimiento sostenido de la economía dio paso a la búsqueda de nuevas formas de comercio, incluso fuera de Europa. El intercambio cultural que eso produjo entre Oriente y Occidente, principalmente entre el Imperio Bizantino y las civilizaciones islámicas, hicieron florecer no solamente el comercio, sino la cultura, el arte, la música, la literatura o las ciencias. Este periodo marcaría en mayor o menor medida la semilla del humanismo moderno.

Los albores de la tercera cruzada

Probablemente, una de las épocas que no necesitan presentación sean las Cruzadas. Desde finales del s. XI (1095 d.C.) con la primera Cruzada hasta el s. XIII (1270 d.C.) se llevaron a cabo 8 cruzadas con organización diferentes, pero con una doctrina común: recuperar los territorios sagrados para la cristiandad. No todas las cruzadas alcanzaron los objetivos pero lograron unir a una cristiandad europea en una causa común. Además permitía una estrategia de no beligerancia entre estados cristianos, algo muy mal visto en la era medieval.

El ideario de las Cruzadas, además de la recuperación y mantenimiento de Tierra Santa, era la protección de los peregrinos que iban a los lugares sagrados a rezar, manteniendo a ralla a los turcos, que eran bastante intolerantes con los cristianos. Además, con el tiempo, adquirió un carácter espiritual. Los Papas de la época otorgaron gracias extraordinarias e indulgencias a los combatientes, e impulsaron a los reyes de Europa a organizar nuevas expediciones. Con el espíritu de caballerías religioso cristiano, cuya motivación principal era el afán de libertar el Santo Sepulcro, también se apuntaron aquellos que querían aprovechar la oportunidad de saquear nuevas tierras. Nada nuevo.

Jerusalén fue tomada por los cruzados a finales de la primera cruzada, y tal y como cuentan en la película se llevaron por delante a todo el mundo. En el año 1099, las tropas de Godofredo de Buillón consiguieron entrar en la ciudad a los pocos días de ponerla bajo asedio. Una vez dentro, la matanza de hombres, mujeres y niños tanto turcos, como judíos y algunos cristianos tiño las calles de la ciudad de rojo durante unos días. Con la ciudad rendida, el ejército cruzado se desplegó por el área que hoy es conocida corresponde a Israel, Palestina y Líbano, conquistando y edificando plazas fuertes para la futura contraofensiva musulmana, creando los Estados Latinos de Oriente.

A mediados del siglo siglo XI, y con la noticia de la matanza cristiana en Jerusalén, los estados islámicas de alrededor, como Egipto o Siria comienzan a movilizarse. Surge un caudillo desde Egipto, Saladino comienza a aglutinar a las diferentes casas islámicas bajo su bandera y comienza a ser un serio peligro para Jerusalén. Es en este punto donde nos sitúa la película, en una frágil paz en un mundo donde la mayoría esta abogando por entrar en guerra.

La lucha por el poder político de Jerusalén

La parte que corresponde entender el caos que se vivía en aquel momento en el Reino de Jerusalén es muy interesante de explicar. Tal y como nos enseña Scott, Balduino IV padecía lepra y su reinado no iba a ser muy largo. Tal y como aparece en la película, Balduino llevaría máscara en su últimos años de reinado. La regencia del trono de Jerusalén oscilaba entre dos bandos, uno con un aire más beligerante liderado por Guy de Lusignan (que contaba con aliados como Reinaldo de Châtillon y la Iglesia) y el otro más conservador por Raimundo III de Trípoli (que es el personaje en el que se inspira el Tiberias interpretado por Jeremy Irons). Hasta aquí todo parece normal y muy parecido al escenario que plantea Scott.

Lo curioso es descubrir que fue el mismo Balduino el que casaría a su hermana Sibila con Guido (en adelante Guy) de Lusignan en 1180 d.C. y que después le nombraría regente del reino para gobernar en su nombre. Como ya hemos visto, y la película acerca también de una manera acertada, Guy se aliaría con Reinaldo y comenzaría a atacar a las caravanas comerciales árabes que circulaban por territorio gobernado con los cristianos. Balduino, desaprovaba tales acciones, y juntandolo con el hecho que además Guy era un gobernante deficiente e ineficaz, accedió a la petición de los nobles de la ciudad y nombraría regente a Raimundo III de Trípoli.

Dado el avanzado estado de su condición y que Sibilia permanecería siempre fiel a Guy, Balduino IV tenía un problema al no tener heredero. A diferencia de lo que ocurre con la película, que introduce una trama amorosa con calzador, Sibila siempre le fue fiel a su marido y jamás tendría una aventura con Balián. Es más, Balduino IV ¡propuso anular el matrimonio de Sibila con Guy, tal y como se muestra en la película, para que Guy de Lusignan no reinara. Nombró heredero a su sobrino Balduino V, siempre bajo la tutela de Raimundo III de Trípoli.

La jugada saldría mal, ya que tal y como se muestra, Balduino V no tardaría en morir, según parece, envenenado, pero no hay constancia de ello. En la versión extendida se nos hace creer que tiene lepra igual que su tío y la escena de Sibila envenenando a su hijo es dura, pero muy veraz dado el contexto. Muerto Balduino V, la sucesión recae en Sibila. Dado que los condestables de Jerusalén no querían que volviera Guy a reinar, hicieron a Sibila reina su abandonaba a su marido. Sibila accedió, pero una vez reina, volvió a casarse con Guy. El reinado de esta pareja supuso el fin del control cristiano en Jerusalén.

¿Existió Balián de Ibelin?

Como ya se ha visto en la sección anterior, el papel de Balián no era del todo parecido al papel que nos quiere vender Scott en su versión de ‘El Reino de los Cielos’. Como ya hemos visto, la figura histórica de Balián de Ibelin exisitó, pero se acerca más al personaje de Arn de la trilogía de las cruzadas que la historia del mismo Balián. No volveré a valorar la actuación que hace Orlando Bloom del personaje, por decirlo suavemente, muy mejorable.

El verdadero Balián fue hijo de Barisán de Ibelín, uno de los hombres más importantes del Reino de Jerusalén, y jamás salió de Tierra Santa. Aunque su familia era originaria de Italia, jamás pisó Europa y toda su vida transcurre en Oriente. No era ni francés, ni hijo bastardo, ni herrero. En la película, nos plantean un Balián como hijo bastardo de Godofredo de Ibelín, figura que nunca exisitó. Aunque hagamos un acto de fe y nos creamos que Balián era hijo ilegítimo, tal y como estaba montada las líneas sucesorias, jamás habría podido heredar Ibelín, en la película. Con la muerte de Godofredo, Ibelín pasaría a otro señor feudal asignado por el Rey. Y menos hubiera tenido la relevancia que tiene en la película. Él era un desconocido en un tablero con figuras importantes.

El Balián de verdad sabía todo lo que sabe el Balián de Orlando Bloom no por inspiración divina, sino por mero entrenamiento y tutorización. Al ser un caballero noble ya desde la cuna, la educación de Balián en la espada, asedios y herrería era constante. Es decir, que por mucho que el Balián de la película superia de lucha, jamás hubiera perfeccionado tanto una técnica en la que confiaría para salvar su vida. Si, me refiero a ‘La Posta di Falcone’, una de las tácticas DEFENSIVAS de Filippo Vadi, que no se utilizarían hasta el siglo XV.

Balián de Ibelín se casaría con María de Comnena el 1177 d.C., viuda de Amalarico I, Rey de Jerusalén. Por situar a María, era la madastra de Sibila y Balduino IV, con lo que el romance aquí se demuestra un tanto forzado. En lo que se refiere a la lucha política por el trono de Jerusalén, Balián siempre se mostró más partidario de la facción liderada por Raimundo III de Trípoli que por Guy de Lusignan. Apoyó la elección de Baldiuno V como sucesor de su tío, Balduino IV.

Cuando Bladuino V murió, a diferencia de lo que sucede en la película, Balián juró lealtad a Sibila y a Guy de Lusignan, acompañando a este último a la Batalla de los Cuernos de Hattin, donde se decidiría el resultado del reino. Después sí sería una figura importante en la defensa de Jerusalén, tal y como muestra la película de Ridley Scott. El papel de Balián en la Batalla de los Cuernos de Hattin como la defensa de Jerusalén la descubriréis en la sección dedicada a estos hechos.

Una vez exiliado, se estableció en Trípoli con su familia. Aunque se muestra como un personaje que no le interesa la política, sino el pueblo, en su exilio se dedicó a conspirar para conseguir la influencia del trono de Jerusalén. Sí que es cierto que conociera a Ricardo Corazón de León, ya que le ayudó a llegar a un acuerdo con Saladino para poner fin a la tercera cruzada. Lejos de ser el ‘caballero perfecto’ que se nos muestra, el Itinerarium Peregrinorum et Gesta Regis Ricardi, una obra anónima del s. XII, describe a Balián como cruel, voluble, ateo e infiel.

Desmitificando la figura del Templario

Si alguna de las figuras ha estado rodeada siempre de mito, leyendas y fama en la época de las Cruzadas sin niguna duda es la de los Templarios. También conocidos como la Orden del Temple, su nombre completa era Órden de los Pobres Compañeros de Cristo del Templo de Salomón y fueron una de las órdenes de caballería más poderosas de la Edad Media. Luego se verán otras de órdenes que componen la amalgama del caos político-religioso-militar de Tierra Santa, pero quería centrarme en esta, ya que siempre ha estado rodeada de mucha polémica.

Los templarios son una figura que podría dar para mucho, en este caso, solamente vamos a centrarnos en lo más destacado y en aquello en lo que Ridley Scott no acierta a representar de forma fidedigna. Esta Órden fue fundada tras la primera cruzada por un caballero francés, Hugo de Payns y sus compañeros. Su objetivo no era bélico, sino que era una congregación que se dedicaba a escoltar a los peregrinos cristianos a Jerusalén tras su conquista. En la película nos cuentan que los dos grandes señores templarios son Reinaldo de Châtillon y Guy de Lusignan. Si bien eran nobles, jamás fueron templarios.

Los templarios eran una orden en principio militarmente pasiva. Eso sí, eran un enemigo formidable y junto a los hospitalarios formaban la punta de lanza del ejército cruzado en Tierra Santa. En la película nos muestran a los cruzados como fanáticos, ávidos de guerra y sangre. Siguiendo con la estela de tópicos mostrada por Ridley Scott, y fomentando la leyenda negra detrás de estas figuras, hay que decir que cumple a la perfección con la acusación popular de los miembros de esta Órden.

Si es cierto que se ha acusado históricamente a los templarios de avaros y corruptos. Si bien es cierto, que poseían muchas riquezas, casi toda provenía de medios legales. Principalmente de las donaciones de reyes o instituciones, combinando con las ventajas fiscales que tenían, les permitían amasar y generar muchísima riqueza. De las otras acusaciones como sodomía, sacrilegio o herejía, agradezco a Scott que no entrara. Para finalizar, un apunte que creo interesante, que es el juramento templario. Aquí os lo dejo completo. Una de las figuras de la Edad Media que vale la pena investigar.

Juro ante todos vivir y morir con honor.

Juro combatir la iniquidad y socorrer al prójimo.

Juro, igual en el combate como en la paz,

que ningún caballero será considerado como enemigo

aunque sea adversario.

Juro fidelidad al Temple y esforzarme en perpetuarlo.

Juro respeto y veneración a las madres,

protección a los niños y a los ancianos,

asistencia a los enfermos y a los necesitados.

Juro respetar la fe de otros y buscar

más la verdad que la gloria,

el honor que los honores.

Si, por desgracia, yo traicionara mi juramento,

ruego ser ejecutado por la Orden como traidor.

Principales órdenes de Caballería

Una de las figuras que más interés ha causado durante esta época medieval es la de templario, como ya hemos visto antes. Esta película, entre otras cosas, nos sirve como escaparate para ver las diferentes órdenes de caballería que había durante la Edad Media. Órdenes de Caballería que inicialmente tenían un propósito diferente al de guerrear pero que, a medida de los años, y con las cruzadas en el punto de mira de la cristiandad, mutaron su ideario fundacional cambiado a esta idea de monje-guerrero que tan bien nos enseña esta película. Vamos a conocer algunas de las principales órdenes.

ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE JERUSALÉN (1136)

Orden fundada antes de Las Cruzadas. Su origen se remonta a mediados del s. XI, cuando se confió a los benedictinos la atención de los peregrinos y enfermos. Este hospital fue puesto bajo la advocación de “Juan Bautista”.  Debido a la naturaleza beligerante de las cruzadas, este grupo se transformó en una orden militar para defender los lugares santos en 1136 d.C. Su vestimenta constaba de capa negra con una cruz blanca de ocho puntas. Son los célebres caballeros de Malta. Al terminar las cruzadas volvieron a su vocación de hospitalarios. En esta película podemos ver a uno de ellos casi correctamente ataviado en el grupo de Godofredo y que aconsejaría a Balián tanto en Francia como en Tierra Santa. El único defecto, una cruz plana sin puntas.

ORDEN DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALÉN (1099)

Estos nombres resultarán familiares, aunque el origen de esta órden se remonta hacia el final de la primera cruzada, mucho antes del eventos de la película. Godofredo de Bouillón le pide a su hermano Balduino que creara una órden para la defensa del Santo Sepulcro. La idea era que estos caballeros defenderían los lugares sagrados, la muralla de Jerusalén y protegerían a sus habitantes, acompañando a los reyes en la batalla. Su vestimenta, al contrario que el azul coral de la película, constaba de una capa blanca, con una cruz griega, rodeada de otras cuatro cruces más pequeñas en los cuatro cuadrantes que forman los brazos de la cruz principal. Al terminar las cruzadas siguen buscando dinero para ayudar a Jerusalén.

ORDEN DE LOS CABALLEROS TEUTONES (1198)

Este hermandad fue creada por cruzados alemanes durante la tercera cruzada, queriendo seguir el ejemplo de los Templarios franceses. Se fundó en San Juan de Acre, en Palestina, en el año 1190, pero no fue hasta 1198 cuando recibió un reconocimiento oficial por parte del papa Inocencia III. Inicialmente concebida como orden hospitalaria, se convirtió en orden militar durante la tercera cruzada para recuperar Jerusalén. Tras el fracaso de la tercera cruzada, volvieron a Europa, dedicándose a evangelizar el área escandinava. Su vestimenta era de capa blanca y una cruz negra. Cuatro de estos caballeros salen, de forma anacrónica, en la película, cuando Guy le tiene una emboscada a Balián para matarle. Sirva esta pequeña licencia histórica, ya que su orden no se fundaría hasta 3 años más tarde que los eventos de la película, para conocer a estos caballeros.

Aquí están descritas tres (o cuatro si contamos los templarios en el punto anterior) de las más importantes órdenes de caballería que existían durante la época medieval. Hay muchas otras órdenes militares medievales, como puede ser la Órden de Santiago, Órden de Calatrava, Órden de los Dominicos, Órden de Císter y muchas otras. No todas ellas tuvieron esta figura del monje-guerrero y permanecieron fieles a su ideario original de vida monástica. Muchas de ellas fueran fundadas en España.

El Asedio del Kerak

De los grandes momentos que se recuerdan en esta película es el asedio del castillo regido por Reinaldo de Châtillon, el Kerak. En este caso, la verdad y la mentira se entrelazan. En la película, Reinaldo se refugia en el castillo después de que Tiberias le acusara de que había asaltado una caravana de mercaderes árabes, enturbiando el delgado hilo de paz que había entre Saladino y Balduino IV.

La noticia de que Saladino cruza el Jordán con 200.000 hombres crea una ilusión guerrera que reclamaban los templarios, de la mano de Guy de Lusignan. Balduino IV congrega al ejército y parten a encontrarse contra los Ayubíes, liderados por Saladino. Es aquí cuando aparece nuestro héroe defensor del pueblo, Balián, que contiene a la caballería sarracena para que no maten a la gente de a pie hasta que llegue Balduino con su ejército. Después de una primera toma de contacto, tan espectacular como incoherente en su representación, Reinaldo es castigado y el rey Balduino vuelve gravemente enfermo a Jerusalén.

Ligeramente se podría tomar los eventos que suceden en la película de una manera similar. Reinaldo de Châtillon, que residía en el Kerak, se consideraba un señor que podía hacer y deshacer a su antojo. Creaba tratados comerciales con los estados musulmanes de Tierra Santa. Tratados que le encantaba romper. En una de estas ocasiones, Reinaldo acabó con la paciencia de Saladino, que puso en marcha a su ejército para tomar su castillo y deshacerse de él.

No solamente se trataba de una represalia. Por su situación estratégica, el Kerak era muy interesante, ya que permitía un acceso al agua cercana al mar Muerto y un camino muy rápido a Jerusalén. El asedio de Saladino se produce en 1168, año en el que se inicia la película. En realidad, Saladino inició el asedio, pero la aparición de Balduino IV y su escasez de tropas para una batalla a campo abierto hizo que se retirara momentáneamente, aunque después de la batalla de los Cuernos de Hattin, un año después, consiguió retomar el asedio a la fortaleza, que caería finalmente el 1190.

La Batalla de los Cuernos de Hattin

Dentro de la partida de ajedrez que disputan Balduino y Saladino, un movimiento fatal puede ser clave para cambiar el statu quo. La ilusión de paz solamente requería de un movimiento en falso para que la gran maquinaria de guerra de Saladino se pusiera a funcionar. Y la historia está llena de generales henchidos de orgullo, creyéndose prácticamente deidades y con una fuerza inquebrantable. Así se representa a Guy de Lusignan en la película, y movido por su sed de sangre y gloria, lanza a sus tropas contra Saladino, en las peores condiciones posibles.

Aunque el resultado final del desastre de Hattin fuera el mismo que cuenta la película, en realidad las gobernantes no eran tan pobres en materia militar como nos deja entrever Ridley Scott. La realidad del origen de la batalla fue muy distinta a la que nos enseña la película, ya que fue el mismo Saladino el que provocara que el ejército de Jerusalén fuera en su busca. Saladino, después de destrozar al ejército de Gérard de Ridefort en la batalla de Seforia, se dirigió a Tiberíades y sitió la ciudad con la esposa de Raimundo de Trípoli dentro.

Se enviaron emisarios desde Tiberíades a Jerusalén para informar del asedio, a los que Saladino prácticamente no hostigó porque era lo que buscaba, atraer al ejército y que cruzara el desierto. Tras conocer la noticia en Jerusalén, el consejo, incluido Raimundo, adivinó las intenciones de Saladino y dejaron caer la ciudad. Pero Gérard de Ridefort quería vengarse de su fracaso en Seforia y, juntamente con Reinaldo de Châtillon, convencieron al rey de salir al encuentro de Saladino. Hasta que los ejércitos tomaron contacto, Saladino ideó una estrategia de desgaste, mediante turcopolos (arqueros a caballo) hostigando al ejército y que el calor y la escasez de agua hicieran su efecto.

El 4 de julio de 1187 fue cuando finalmente Saladino decidió salir al encuentro de Guy de Lusignan. Y lo tuvo muy fácil. Entre las bajas y las deserciones, tras la batalla de Hattin, se calcula que el ejército cruzado perdió unos 16.000 hombres y 1.000 de ellos fueron tomados como esclavos. De 20.000 hombres. Una carnicería, tal y como se muestra en la película. Algunos de ellos lograron escapar, como el propio Balián o Raimundo de Trípoli, que su participaron en la batalla. Raimundo huyó a Trípoli, donde moriría aquel mismo año de pleuresía. Balián por su parte huyó hacia Tiro y siguió combatiendo en otro frente contra los ayubíes de Saladino.

Tras la victoria de Saladino en la Batalla de Hattin, tomó presos a algunos entre los que se encontraban el rey y algunos miembros de su corte, como Reinaldo. El secretario de Saladino, Imad al-Din, dejó el siguiente texto que la película de Scott tomó como base para representar la muerte de Reinaldo de Châtillon:

Saladino invitó al rey a sentarse a su lado y, cuando entró Arnat (como los musulmanes llamaban a Reinaldo), lo instaló cerca de su rey y le recordó sus fechorías: «¡Cuántas veces has jurado y luego has violado tus juramentos, cuántas veces has firmado acuerdos que no has respetado!». Arnat le mandó contestar al intérprete: «Todos los reyes se han comportado siempre así. No he hecho nada más de lo que hacen ellos.» Mientras tanto, Guido jadeaba de sed, cabeceaba como si estuviera borracho y su rostro traslucía un gran temor. Saladino le dirigió palabras tranquilizadoras y mandó que le trajeran sorbete de las montañas que luego le ofreció. El rey bebió y luego le tendió el resto a Arnat que apagó la sed a su vez. El sultán le dijo entonces a Guido: «No me has pedido permiso antes de darle de beber. No estoy obligado, por tanto, a concederle la gracia». Tras haber pronunciado estas palabras, el sultán salió, montó a caballo y luego se alejó, dejando a los cautivos presa del terror. Supervisó el regreso de las tropas y luego volvió a su tienda. Una vez allí, mandó traer a Arnat, avanzó hacia él con el sable en la mano y lo golpeó entre el cuello y el omóplato. Cuando Arnat cayó al suelo, le cortaron la cabeza y luego arrastraron su cuerpo por los pies ante el rey, que se echó a temblar. Al verlo tan impresionado, el sultán le dijo con tono tranquilizador: «Este hombre sólo ha muerto por su maldad y su perfidia».

La defensa de Jerusalén

El desastre de la Batalla de Hattin borraba de un plumazo la carta ganadora que tenía el cristianismo en su defensa de Jerusalén. Ese statu quo que hemos mencionado antes solamente se mantenía gracias  a que ambas facciones tenían a sus ejércitos intactos y no querían verse envueltos en una refriega que acabara con todos ellos. Al contrario de lo que se plantea en la película, Saladino no cuenta con 200.000 hombres, ya que nunca hubo constancia de tales cifras. Sí que es cierto que le era más fácil reclutar, porque contaba con todos los países colindantes con Jerusalén (Egipto, Siria, …), pero nunca tuvo un ejército superior a 35.000 hombres.

Pero claro, si de los 20.000 hombres de los que disponía el ejército cristiano, pierdes 17.000 en Hattin, la esperanza de defensa de Jerusalén es muy escasa. Y Saladino sitió la ciudad. Balián, que estaba luchando en Tiro, se enteró del asedio y pidió permiso a Saladino para entrar en Jerusalén sacar a su familia de la ciudad. Saladino accedió, pero puso una condición, que no se quedara y ayudara a Jerusalén en la defensa. Al entrar y ver la situación tan pobre en la que se encontraba la ciudad y ante la insistencia de Sibila, el patriarca Heraclio y otros nobles de la ciudad, Balián escribió a Saladino que le eximiera de su promesa de no combatir. Saladino, ante la caballerosidad mostrada por Balián, aceptó.

Si el origen de la defensa del Sitio de Jerusalén es muy diferente de lo que nos cuenta en la película, hay algunos sucesos que si que ocurrieron realmente y no son tan de película como parece ser. Una de las escenas más épicas es aquella que en la que Balián ordena caballero a todo hombre ‘capaz de blandir un arma’. Con unas notas sacadas de la banda sonora del Guerrero nº13, Balián aplica un poco de sentido común, ya que en aquel momento la ciudad contaba con no más de 10 caballeros. Balián decide armar caballeros a escuderos y burgueses, y no tanto a sirvientes. Un poco de lógica, con aquellos que tenían algo de experiencia en el uso de las armas.

En mi opinión la defensa de Jerusalén es la escena que mejor está hecha, tanto por las ideas de asaltante y como del asediado. Todo el juego de escalas, arietes y torres de asedio y su forma de contrarrestarlas están muy bien conseguidas. El aceite era de un uso muy común en las entradas de las fortalezas, y la idea de las balistas apuntando hacia las torres de asedio me parece genial, aunque no recuerdo un caso de uso parecido en la era medieval.

Tal y como se narra en la película, el asedio de la ciudad de Jerusalén dura muy poco, dada la diferencia entre los dos ejércitos que se enfrentaban. Del 20 de septiembre al 2 de octubre de 1187, tal y como se muestra, Saladino cargo con todo (máquinas de asedio, catapultas, mangoneles, fuego griego, ballestas y proyectiles) contra la ciudad, atacando diferentes zonas amuralladas, hasta que el 29 de septiembre hizo brecha en la parte de la muralla que daba al monte de los Olivos. Esta sección de la muralla era más adecuada a sus propósitos, ya que no había puertas ni torres que permitieran a los cruzados contraatacar.

Se echa de menos otras opciones de asedio. La misma Jerusalén fue tomada por los romanos no por la fuerza de las catapultas, sino por la minería de sus zapadores. Esta herramienta ya estaba muy extendida en la Edad Media, y hubiera sido la ocasión ideal de mostrarlo al público. No es espectacular, con lo que Scott ni lo pensó. Una vez el muro cayó, ya no tenía sentido luchar, con lo que se intentó llegar a un acuerdo.

Bajo la amenaza de destruir la ciudad hasta los cimientos, Saladino y Balián se reunieron para intentar negociar un acuerdo. Saladino no fue tan majo como nos enseña la película. A diferencia del acuerdo de paz y seguridad en el exilio a tierras cristianas, en la realidad, Saladino exigió una recompensa por cada hombre, mujer y niño que saliera de la ciudad. Los que no pudieron pagar el rescate se convirtieron en esclavos. Después de la negociación, se llegó a un acuerdo y se permitió a los habitantes salir de Jerusalén.

Saladino por su parte, respetó algunos de los lugares sagrados de los cristianos, como la Iglesia del Santo Sepulcro, pero convirtió la mayoría de las iglesias que había en mezquitas, como era lógico. Antes de que esto sucediera, permitió a Heraclio y otros sacerdotes rescatar tesoros, reliquias y otros objetos de valor de las iglesias, hecho que provocó la ira de Imad al-Din, ferviente defensor del Corán y de la lucha contra el infiel. Saladino demostró un poco más de criterio y sentido de estado.

El papel de la Iglesia en la Edad Media

Una de las partes más escabrosas que explora Ridley Scott en esta película es el papel de la Iglesia en la época medieval. Es un terreno pantanoso y hay que documentarse bien, ya que puede haber muchas figuras de las que se habla tan a menudo que provoquen más de una sorpresa. De un claro aire anticrisitiano, las pocas figuras que representan a la iglesia no son precisamente el ejemplo que uno querría imitar. Muchas de las figuras son representadas como fanáticas y sádicas. Que lo hubiera, sí, pero ponerlo como si fuera la común, no.

En primer lugar, el monje de pueblo francés (que en la versión extendida se descubre es el hermano de Balián). Interpretado por Michael Sheen, parece ser el sacerdote del pueblo de Balián y que vela por el ‘bien’ de las almas. Más allá de las motivaciones que tuviera con su hermano en la película, no tiene sentido representar con ese aire oscuro y vengativo la Iglesia Medieval. Por otra parte, va muy acorde con lo que ha querido hacer Hollywood siempre. A mi me encontrarán siempre en frente, ya que ese aire de revisionismo histórico me crea sarpullidos.

La otra figura que aparece es el patriarca de Jerusalén, Heraclio. En la película, Heraclio es una figura que se alinea más con la facción de Guy que con la de Tiberias o el Rey. No tiene sentido, ya que si el rey dice que la razón de la cruzada es la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes, su emisario debería ser consecuente con ello. Para nada es así. Se representa un Heraclio cobarde, intolerante con la convivencia entre gente de distinta religión y que permitiría que cayera la desgracia a todo el pueblo de Jerusalén por salvarse él.

Nada más lejos de la realidad. Con una figura de peso en la política de la ciudad, cosa que sí sucedía en la Edad Media, Heraclio fue una de las figuras clave en la defensa de Jerusalén. Fue el precursor de su defensa y ayudó a Balián a organizar la ciudad. Ya con el asedio tocando a su fin, aconsejó explorar un acuerdo con Saladino y ayudó con mucho oro de las iglesias de la ciudad. Se ofreció como rehén a cambio de los inocentes, pero Saladino se negó. Y se quedó en Jerusalén hasta que la última partida de refugiados abandonara la ciudad.

Curiosidades

‘El Reino de los Cielos’ de Ridley Scott funciona como sobresaturación de imágenes e iconos medievales. Sobretodo en las escenas que corresponden a plazas fuertes de los Cruzados. Tanto en Messina como en Jerusalén Scott hace gala de todo símbolo o estandarte medieval que pudiera o pudiese encontrar. Da igual que fuera anacrónico, como la bandera del Reino de Castilla o la bandera del Sacro Imperio Romano del águila de dos cabezas, símbolos que serían utilizados un par de siglos después de los que está ambientada la película.

Siguiendo ese icono de que todo lo medieval cabe en esta película, podemos poner otro ejemplo. En la escaramuza del bosque donde se quiere asesinar a Godofredo y a toda su compañía se puede ver a un soldado llevando un arco largo inglés, arma que no se inventaría hasta un siglo más tarde. Los arcos de aquella época eran más cortos, como los que sí se utilizan en el asedio por los soldados cristianos. El arco largo inglés no se vería en Francia hasta un siglo después, en la Guerra de los Cien Años.

Otro detalle anacrónico que tiene la película está en los estandartes Ayubíes. En la película se puede observar que estos estandartes están acabados en forma de media luna, símbolo tan característico del Islam. También hay algunos de estos estandartes con inscripciones del Corán, cosa que estaba estrictamente prohibida en esa época. En realidad, el color de los ayubíes era el amarillo, aunque en una unificación islámica, lo más probable es que hubieran banderas de color negro, verde o blancas. La media luna no se llegaría a usar en un estandarte hasta después de la caída del Imperio Bizantino.

Sirvan estas secciones para descubrir con un poco más de criterio una de las grandes películas de la era medieval en nuestro tiempo. Bien hecha, con muchas licencias y algunas actuaciones grandes entre otras algo más pobres, ‘El Reino de los Cielos’ nos enseña la realidad compleja de las cruzadas. He dejado de cubrir ciertas cosas que no podemos considerar como históricas, la relación entre protagonistas y antagonistas de las mismas facciones o los líos amorosos. Que eso quede para la película, que ya solamente con los eventos históricos vamos muy bien servidos.

Dirección
Guion
Ambientación
Personajes
Banda Sonora
Fidelidad Histórica
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  1. Este post es de enmarcar. ¿de dónde has sacado tanta informaicón?

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About Javier GF

Editor en la Septimacaja. Ingeniero de profesión, deportista como afición. El espacio es una de mis mayores pasiones, entender como funciona el mundo es indispensable para poder cambiarlo. Devorador de series y agitador de aquellos que nos quieran colar pelis de SerieB como grandes estrenos.

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