En El Señor de los Anillos hay pocas criaturas que no tienen una explicación lógica, como el Balrog o como el Guardián del Agua. Seres antiguos, provenientes de la Primera Edad, que ya no tienen cabida en los hechos que ocurren durante la Caída de Númenor o la Guerra del Anillo, aunque sus apariciones traigan consecuencias terribles. Con una ascendencia similar en el legendarium de los seres malignos del universo de la Tierra Media, los Nazgûl van un poco más allá. Estos seres son los conocidos como los Espectros del Anillo y son los sirvientes definitivos de Sauron. Tan leales como poderosos, son las criaturas que usa el Señor Oscuro para infundir miedo y terror en las razas de la Tierra Media.

Siempre rodeados de una mística antigua y misteriosa, el nombre Nazgûl tiene como origen la Lengua Negra de Mordor. Su traducción es directa, nazg = «anillo» + ûl = «espectro». Son los conocidos como los Jinetes Negros, los Nueve o como los Úlairi, en lengua quenya. Pero antes de convertirse en los aterradores sirvientes descarnados de Sauron, eran hombres de carne y hueso. La idea de este post es investigar un poco más sobre su origen y responder las preguntas claves de su existencia, antes de que la gente de Prime intente reescribir el legendarium de Tolkien con la figura de los Nazgnagôl (los que quieran que creamos que eran los Nazgûl antes de ser espectros).
¿Cuál es el origen de estos seres? Como está en legendarium y pudimos ver en la serie de ‘Los Anillos de Poder’ (la relación de Celebrimbor y Sauron es de las tramas más cuidadas de la serie), el Señor Oscuro, disfrazado de Annatar, estuvo un tiempo con el herrero elfo estudiando la forja de los Anillos de Poder. Ese estudio llevó a un fatal desenlace a Celebrimbor y Sauron, junto con el elfo, forjaron los siete anillos de los Enanos y los nueve para los hombres. Más tarde, una vez el engaño de Annatar fue descubierto y Eregion destruída, Sauron forjó en secreto el Anillo Único, que tendría poder sobre los anteriores. Sobre los hombres fue muy efectivo, ya que eran débiles, pero con los enanos, muy testarudos, no se dejaron seducir con tanta facilidad y no cayeron en el engaño de la atadura del Anillo.

Sauron engañó a nueve poderosos hombres, prometiéndoles riquezas, poder y gloria. Tal y como lo describe Tolkien:
«Aquellos que usaron los Nueve Anillos se volvieron poderosos en sus días, reyes, hechiceros y guerreros de antaño. Obtuvieron gloria y gran riqueza, pero eso se convirtió en su ruina. Tuvieron, al parecer, una vida interminable, pero la vida se volvió insoportable para ellos. […] Unos cayeron bajo el yugo del Anillo que llevaba Sauron, y se desvanecieron; pasaron a ser invisibles para los ojos del mundo que habitaban, y entraron en el reino de las sombras. Los Nazgûl fueron los Espectros del Anillo, los Esclavos del Anillo, a quienes el Señor Oscuro temiblemente armó con poder».
— «De los Anillos de Poder y la Tercera Edad». El Silmarillion. J.R.R. Tolkien
El año 2251 de la Segunda Edad es una fecha clave, ya que los textos cronológicos de Tolkien registrarán la primera aparición de los Nazgûl. Para entonces, el veneno de los anillos había consumido por completo sus almas. Ya no eran hombres, sino esclavos inmortales atados al destino del Anillo Único. Es decir, que el concepto de ver a los hombres seleccionados por Sauron todavía como hombres puede ser una forma interesante de profundizar en esta transición, o un fallo terrible.
¿Quiénes fueron los elegidos por Sauron para convertirse en su siervos? Poco se sabe del origen de los hombres que fueron tentados y cayeron en las garras del Señor Oscuro. Como dice Tolkien en el párrafo anterior, no eran simples hombres. Eran hombres con poder, corrompibles. Algunos con el mal ya en su ser, el anillo de poder era el último empujón para ser todavía más poderosos, pero cabe también la posibilidad incluso de que alguno de ellos adquiriera el anillo con la intención de hacer el bien. Por poner una analogía, es muy probable que el orgullo de Boromir, si hubiera vivido en la Segunda Edad, le hubiera llevado a aceptar el anillo ofrecido por Sauron para defender a Gondor, pero como dice Gandalf cuando Frodo le ofrece el Anillo Único:
—¡No! —gritó Gandalf, saltando de pronto—. ¡No me tientes! Porque no deseo convertirme en algo como el propio Señor Oscuro. El camino del Anillo hasta mi corazón pasaría por la piedad, la piedad por el miedo a la debilidad y el deseo de tener fuerza para hacer el bien. ¡No me tientes! No me atrevo a tomarlo, ni siquiera para mantenerlo a salvo, sin usarlo. El deseo de poseerlo sería demasiado grande para mis fuerzas. ¡Y cuánto lo necesitaría! Se avecinan grandes peligros.
— Libro I, Capítulo 2: La sombra del pasado, en El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo
La identidad de los Nazgûl es un misterio en su mayor parte. Canónicamente, en el legendarium, solamente se conoce el nombre de dos. El Rey Brujo de Angmar, comandante principal de los ejércitos de Sauron y señor de Minas Morgul. El otro es Khamûl el Oriental, conocido como la Sombra del Este, lugarteniente del Rey Brujo. Los otros siete miembros de los Nueve no se citan en ningún momento en la obra de Tolkien, aunque en crónicas élficas se indica que al menos tres de ellos provenían de Númenor. Hay algunos juegos de rol o de ordenador que han intentado poner nombre, pero se pierde un poco su esencia cuando una de las figuras propuestas es por ejemplo Helm Mano de Hierro, que sabemos murió defiendo Cuernavilla del ataque de los dunlendinos.

¿Cómo se convirtieron es Espectros? Como se ha mencionado antes, gracias a los anillos, estos hombres alcanzaron un poder, gloria y riquezas inconmensurables, mientras su vida parecía prolongarse sin fin, otro de los efectos de los Anillos de Poder. No obstante, esa inmortalidad terminó volviéndose una carga insufrible cuando las joyas, corrompidas por Sauron, consumaron su traición. Sometidos de forma irremediable a la voluntad del Anillo Único, se desvanecieron para siempre de la vista de los mortales, quedando atrapados en el mundo de las sombras como los más temibles siervos del Señor Oscuro.
«Los hombres quisieron poder […] Sauron reunió a los hombres bajo su dominio; y les enseñó las artes mecánicas que florecieron […] Y se hizo adorar como un dios; y la religión de los Númenóreanos se oscureció. […] Los hombres obtuvieron poder y longevidad, pero cayeron bajo la esclavitud de Sauron, convirtiéndose en los Nazgûl, los Espectros del Anillo, sus sirvientes más terribles».
— Carta n.º 131. Cartas de J.R.R. Tolkien
«Aquellos que usaron los Nueve Anillos se volvieron poderosos en sus días, reyes, hechiceros y guerreros de antaño. Obtuvieron gloria y gran riqueza, pero eso se convirtió en su ruina. Tuvieron, al parecer, una vida interminable, pero la vida se volvió insoportable para ellos».
— J.R.R. Tolkien (El Silmarillion)
¿Cuál era su apariencia y qué poderes tenían? Cuando el anillo de poder les doblegó a la voluntad de Sauron, estos seres perdieron su forma física y pasaron al mundo de los espectros. Únicamente se les podía distinguir por el uso de sus túnicas negras. Sus monturas han sido diversas. En los eventos de La Comunidad del Anillo aparecen como jinetes montando corceles negros. Cuando en el Vado del Bruinen Glorfindel mata sus caballos, vuelven a Mordor y siguen con la búsqueda de Frodo y Sam con sus bestias aladas, que inspiran aún más terror.
«No tienen un gran poder físico contra los intrépidos», escribió, «pero lo que tienen, y el miedo que inspiran, es enormemente incrementado en la oscuridad».
— Carta n.º 210. Cartas de J.R.R. Tolkien
Únicamente aquel que tuviera puesto el Anillo Único podía verlos como realmente eran. Figuras esbeltas, altas y terribles, de aspecto fantasmal pero completamente corpóreo dentro de ese mundo de sombras. Llevaban largas túnicas de un blanco grisáceo o plateado, y no de color negro. Y sus rostros eran pálidos y demacrados, con expresiones crueles y ojos que brillaban con una luz fría y despiadada.

Aunque perdieran su forma física eran capaces de infundir mucho dolor. Eran grandes espadachines pero contaban con un arma mucho más temible que la espada. Era el Hálito Negro. Este efecto, junto con su grito estridente, que tenían los Espectros del Anillo provocaba una profunda desesperación, un temor paralizante y pesadillas. Faramir, Eowyn y Merry fueron afectados por este ataque Nazgûl, que se curó gracias a la intervención de Aragorn en las Casas de Curación.
«—¡No te interpongas entre el Nazgûl y su presa! —dijo una voz, más fría que el acero—. De lo contrario, no te matará a su turno. Te llevará a las casas de los lamentos, más allá de toda oscuridad, donde tu carne será devorada y tu mente marchita quedará desnuda ante el Ojo Sin Párpado».
— Libro V, Capítulo 6: «La Batalla de los Campos del Pelennor»
«… y los Jinetes, los Espectros del Anillo, que habían reaparecido, tomaron de nuevo sus formas terribles. En verdad, eran mortales en otros tiempos, reyes, hechiceros y guerreros de antaño […]».
— J.R.R. Tolkien (Apéndice A de El Señor de los Anillos)
¿Los Nazgûls tenían debilidades? Esta es una de las preguntas que creo que nos hicimos todos cuando vimos las películas de Peter Jackson. La forma en la que el director neozelandés creo a estos espectros fue teniendo en cuenta muchos detalles de los que se han mencionado en este post. Las primeras escenas en Bree o en la Cima de los Vientos hicieron que contuviéramos la respiración y pensáramos que estábamos ante la presencia de unos seres realmente inmortales.
Lo que si se pudo comprobar es que eran reacios a estar en contacto con el agua, el fuego o permanecer largo tiempo a la luz del sol. Christopher Tolkien recuerdo algunas notas de su padre, en las que dice: «Todos, excepto el Rey Brujo, tendían a extraviarse cuando estaban solos a la luz del día; y todos, de nuevo salvo el Rey Brujo, temían el agua y se mostraban reacios, salvo en caso de extrema necesidad, a entrar en ella o a cruzar corrientes a menos que fuera a pie enjuto por un puente.». Es decir, que cuando se descubre el secreto y hay alguien valiente para hacerles frente (salvo al Rey Brujo, que hasta el mismo Gandalf le temía como a un igual, y eso que era un Maia) la cosa no pintaba tan mal.
¿Cuál era su morada y que peso tuvieron en el legendarium? Desde su aparición a mediados de la Segunda Edad, poco se sabe de sus acciones durante esa época de la Tierra Media. Después de la caída de Sauron, huyeron y se mantuvieron escondidos hasta que su amo diera señales de vida. Dado que el Anillo seguía existiendo, su fuerza vital seguía intacta. No fue hasta mediados de la Tercera Edad que reaparecen con la fundación del Reino de Angmar, año 1300 T.E. El objetivo que tenía era bien sencillo, acabar con el Reino de Arthedain, tierras de los herederos de Númenor en la Tierra Media y que preservaba el linaje de Isildur. Esta caída condenó al linaje de Aragorn a vagar como montaraces y considerarse casi proscritos.

Años más tarde, sobre el año 2000 T.E., fueron a la conquista de Minas Ithil, que acabó convirtiéndose en Minas Morgul, donde el Rey Brujo fijaría su residencia y sería conocida por ser la Torre de la Hechicería. Se harían también con Dol Guldur justo antes de los eventos del Hobbit. Todo lo demás ya lo conocemos, ya que no volverían a aparecer hasta los eventos de la Guerra del Anillo, cuando salen a la captura de Frodo y el Anillo Único.
¿Cuál fue su destino? Como ya hemos visto, su vida como espectros estaba ligada a la existencia del Anillo Único. Una vez el Anillo fue destruido el final de la Tercera Edad, todo aquello que había sido creado utilizando su poder se desvaneció. Los pilares de Barad-Dûr se derrumbaron, los orcos huyeron despavoridos, ya que la mente de Sauron que los controlaba, había desaparecido. En el caso de los Nazgûl, su presencia se desvaneció ya que se anclaje en el mundo había desaparecido. La mayoría cayeron de sus bestias aladas y fueron consumidos por los fuegos del Monte del Destino.
Pero hubo una excepción. Como sabemos, el Rey Brujo de Agmnar fue derrotado semanas antes, en la batalla de los Campos de Pelennor. Fue derrotado por Eowyn y Merry. Me he reservado para este apartado la última arma que podía dañar a estos seres. En el libro de La Comunidad del Anillo Tom Bombadil entrega a los hobbits cuatro dagas que provienen de los Túmulos de Tyrn Gorthad (las Quebradas de los Túmulos). Estas dagas mágicas habían sido forjadas por los Dúnedain en el reino de Arthedain, en la guerra que llevaron a cabo contra el Rey Brujo y su gran fortaleza de Agnmar.

Este detalle es clave para que el Rey Brujo perezca. En la película no se acaba de entender del todo porque lo que corresponde con la trama de Tom Bombadil desaparece de la pantalla, pero no sus consecuencias. Cuando Merry clva la daga en la rodilla del Rey Brujo, rompe su hechizo de inmortalidad, haciéndole vulnerable a las armas convencionales. En una referencia muy clara a Macbeth, obra de la que Tolkien era aficionado, el Rey Brujo anuncia a una casi derrotada Eowyn que ‘ningún hombre puede matarme’. Pero el destino le iba a reservar al comandante supremo de los ejércitos de Mordor un giro no previsto.
«La corona rodó por el suelo con un tintineo metálico. Éowyn cayó hacia delante sobre el enemigo caído. Pero con un último esfuerzo, hundió la espada entre la capa y la corona, justo cuando los grandes hombros se doblaban hacia ella.
— Libro V, Capítulo 6: «La Batalla de los Campos del Pelennor»
La espada se hizo pedazos, despidiendo chispas relucientes. La corona rodó a lo lejos. Una forma encorvada se derrumbó, y el manto negro se encogió y se vació en el suelo, y nada quedó de él…»
Hasta aquí las reflexiones de unas de las figuras más desconcertantes del Legendarium de Tolkien. Con mucho por descubrir, los Nazgûl dejan de ser meros villanos y se convierten en algo más. Su origen no es el habitual y descubrirlo es una de las maravillas que creo merece la pena resaltar.
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