Sí, ya tengo mis entradas para ver Dune: Parte tres en IMAX el día de su estreno. Después de mi experiencia con La odisea, no me la juego: no quiero tener que esperar una semana para verla.

Conseguirlas tampoco ha sido fácil. La moda de ver las películas en VOSE hace que las salas IMAX reserven sus mejores horarios para las sesiones en versión original subtitulada. Y sí, es algo que me enferma. Pero de eso hablaré en otro post.

Hoy quiero centrarme en lo que viene: Dune: Parte tres, el cierre de una de las grandes trilogías cinematográficas de esta década. Y, sobre todo, en un cambio que me lleva rondando la cabeza desde hace tiempo: su fotografía.

El Caso es que llevo tiempo queriendo hacer este post, porque si bien entre Dune part 1 y dune part 2 notamos un salto, en cuanto a forma de narrar, en cuanto a fidelidad con la obra. En Dune part 3 viene un salto muy grande a nivel visual, que me hacía ilusión comentar, para que cuando vayamos al cine, estemos preparados.

El primer e importante cambio, viene de la obra original. En esta tercera película se adapta «El mesías de Dune» la segunda novela. Esta es una novela que fue controvertida en su salida. Herbert escribió una novela que advertía del peligro de idealizar a los héroes y parte del público se enfadó porque no idealizaba lo suficiente al suyo. Paul Atreides deja de ser el Héroe que conocemos, pasa a ser una figura inquietante, un líder perdido que busca dar sentido a lo que ha construido. Su camino ha desencadenado muerte y hay quienes le quieren fuera. Herbert, quería explorar los peligros de ser un suerhéroe. Tener poderes extraordinarios o ver el futuro no significa poder controlar todas sus consecuencias o bien sí controlarlas, pero no querer gran parte de ellas. Pasamos por tanto a una reflexión sobre el poder, el fanatismo y las consecuencias involuntarias de las decisiones.

Dune parte 1 – Paul en un salon espacioso con la reverenda madre.

Para este cambio en la narrativa, en el tono, tenemos en la película a nuevo director de Fotografía. El autraliano Greig Fraser, que ya ganó el oscar por Dune, abandona arrakis a manos de Linus Sandgren. Sueco y Oscarizado por La La Land. Ambos son genios en su terreno, ambos han ganado el Óscar, ambos han trabajado con los mejores, pero con sus muchas diferencias.

Venimos de Fraser, Composiciones simples, limpias y muy controladas. Tiende al uso deliberado de una paleta limitada donde el color, marca el lugar y refuerza cada situación. Dominio brutal de luz natural y digital algo que en el desierto, dotaba a Dune de mucha presencia. Busca inmersión total, casi hipnótica, como vimos en las dos primeras entregas. Diría que donde más bien le vimos, fue en el color y en las dimensiones. Los encuadres amplios hacen que los protagonistas parezcan pequeños frente a Arrakis, sus estructuras políticas y las fuerzas que los superan.

Pasamos a Sandgren, Busca que la textura refleje la emoción. No le preocupa usar formatos distintos dentro de la misma película (Super 16, 35mm, IMAX…) Aunque en esta película le vienen impuestos. Le encanta el look analógico: grano, imperfecciones, nostalgia. Y lo que para mí, será el cambio más grande, suele usar la cámara muy cerca del actor en momentos intensos, algo que choca con la amplitud y el uso del espacio en las dos primeras entregas de Dune, donde siempre había grandeza, mucho espacio y los actores se veían pequeños. Sus encuadres pueden dejar de mostrar al personaje como una figura dentro de un mundo enorme y empezar a encerrarlo en su propio conflicto.

Dune parte 3 – Paul habla con duncan, una habitación pequeña

Estamos ante un cambio grande en la forma de concebir la imagen, hay riesgo de perder unidad a nivel de trilogía. Uno de los grandes aciertos, del señor de los anillos, por ejemplo, era la unidad entre las tres películas. Se notaba que se concibieron como una sola. No pasa lo mismo aqui. Ya hubo un cambio grande entre las dos primeras partes de dune. Siento que la tercera estará más lejos todavía. El problema no es que Dune 3 tenga una fotografía diferente, sino que esa diferencia no llegue a sentirse como la evolución natural de las dos películas anteriores.

Para presentaros los cambios de los que hablo, veamos el trailer. De entrada, la película se ajusta a la historia en cuanto oscuridad. Vemos una película que juega sin Luz, o con muy poca, a pesar de estar en un desierto. Lo otro que me llamó la atención, fueron las habitaciones. Diría que aquí es donde más lo notaremos. Al ser una persona que le gusta dar intimidad a los espacios, busca encerrar más a los personajes. Fijaos cómo las estancias que salen en el trailer, tienden a ser pequeñas, sin buscar tanto el espacio. Compara por ejemplo, la conversación entre Paul y Duncan, frente a la sala en la que estuvo Paul con la reverenda madre. Es innegable, el salto visual.

Lo que espero de Dune: Parte tres no es que repita la fotografía de las dos películas anteriores. Si la historia de Paul exige un cambio de tono, también tiene sentido que cambie la forma de mostrarlo. Lo que me preocupa es que esa evolución termine rompiendo la identidad visual que Greig Fraser y Denis Villeneuve construyeron en las dos primeras entregas. A pesar, de que veo diferencias entre las dos primeras.

Por lo que hemos visto en el tráiler, parece que vamos a encontrarnos con una película más oscura, más íntima y quizá más opresiva. Puede ser exactamente lo que necesita esta historia. O puede que echemos de menos aquellos encuadres inmensos en los que los personajes parecían insignificantes frente a la inmensidad de Arrakis.

En cualquier caso, ya tengo mis entradas para IMAX. Ahora solo queda esperar al estreno y comprobar si Linus Sandgren consigue que esta nueva mirada encaje con el universo visual de Villeneuve. Porque una trilogía no necesita que sus películas sean idénticas, pero sí que sintamos que pertenecen al mismo universo.

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About Cotu

Fundador de la SéptimaCaja antes Teatro Kodak, blog en el que administro tanto su diseño como su contenido. Nunca fui bueno escribiendo pero aquí estoy. Empujado por mi amor al cine y la programación web, mantengo este rincón de Internet vivo. Me encanta.

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