He-Man y los Másters del Universo era una de esas películas que sabía que iba a ver en el cine desde el mismo momento en que apareció el primer tráiler. Y así ha sido. No fui durante el primer fin de semana de estreno, y quizá por eso la taquilla se haya resentido un poco. Imagino que mucha gente hizo como yo y esperó unos días antes de acercarse a la sala.
Pero allí estaba, sentado frente a la pantalla, dispuesto a regresar al mundo de los Másters del Universo.

¿Qué os puedo contar? La historia nos presenta a un príncipe que es expulsado de su planeta junto a la Espada del Poder para ponerla a salvo. A partir de ahí, deberá encontrar la manera de regresar y salvar su reino. No puedo profundizar demasiado en el argumento porque, siendo sinceros, es bastante poco original. Hemos visto muchas veces la fórmula del heredero desterrado que debe volver para reclamar su lugar y derrotar al mal.
De hecho, si hablamos únicamente de la historia, creo que la película tiene un problema evidente: le falta algo de alma. No aporta demasiadas ideas nuevas ni destaca especialmente por su guion. Sin embargo, donde realmente brilla es en su apartado visual. La película consigue capturar muy bien la esencia de la serie que muchos vimos de pequeños, incorpora algunas bromas ligeras que funcionan y mantiene un tono aventurero muy entretenido.
El reparto, es otro punto fuerte. Skeletor está muy bien hecho y no se nota a Jared Leto. Nicholas Galitzine está perfecto en su papel de He-MAn. Divertido, fuerte y con carisma, sin duda un acierto. El resto muy funcionales, te gustan, te caen bien y tienen disfraces que ya querríamos más de uno.

A eso hay que sumar unos efectos especiales espectaculares que hacen que la experiencia resulte muy disfrutable. Y si además tienes cierta conexión emocional con el universo de He-Man, entonces es todavía más fácil dejarse llevar.
Yo disfruté mucho de la película y seguramente volvería a verla. Puede que incluso entre en la categoría de los placeres culpables. No porque sea una obra maestra ni una película especialmente profunda, sino porque es una aventura fantástica muy resultona. Y, qué queréis que os diga, a mí ese género siempre me ha gustado.
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