Nos habían puesto muy difícil empezar el año con otra cosa (serie o película) que no fuera el capítulo final de Stranger Things. La obra de los hermanos Duffy termina tras 10 años y 5 temporadas. Con ciertos altibajos, podemos decir sin lugar a dudas que es una de las series de la última década que ha generado mayor atracción del público, la que ha tenido un mayor seguimiento en redes y la que nos ha hecho disfrutar de lo lindo a los que hemos tenido la oportunidad de ver a este simpático grupo de protagonistas ir creciendo a medida que avanzaba la serie.

Un crecimiento que no solo contempla ampliar el simpático grupo de protagonistas que iniciaban la serie. Solamente hay que mirar lo que eran Will, Mike, Lucas y Dustin al principio de la primera temporada y como terminan esta último. Hay claramente un canto a la amistad que se forja en las relaciones creadas durante estas cinco temporadas que es muy difícil de repetir, pero no me quiero avanzar.
Hay ciertos elementos que hacen que este último capítulo de cierre sea una delicia. Como decía Gandalf antes de la Batalla de los Campos de Pelennor: ‘el tablero está dispuesto, las piezas ya se mueven’. Todo el mundo tiene su plan. Y nos aventuramos a la gran batalla de la pequeña televisión, donde un grupo de imberbes va a intentar frenar a la misma naturaleza. Vecna ha reunido a los niños, Holly incuída. Max está rescatada y va a ayudar a Once y Kali con sus poderes. Nuestros héroes se arman para asaltar el Upside Down.

La batalla que se libra es épica. Pero se me hizo muy corta para el propio fin del mundo que se avecinaba. Una vez la gran batalla ha concluido, se me hizo raro comprobar que todavía quedaba la segunda mitad del capítulo. Una sensación similar a la que se tiene con el final del Retorno del Rey. Sauron ha muerto, pero queda todavía más de media hora donde los protagonistas van a tener que ir cerrando sus tramas y evolucionando hacia el próximo tramo de su vida.
En la serie se refleja de muchas maneras, pero me quiero detener en un par que me parecen deliciosas. Tenemos el momento Dustin recordando a Eddie, pero donde la serie brilla de verdad es en obligar (como la vida misma) a los personajes a madurar. Los últimos veinte minutos son un disfrute para todos los que hemos visto la serie crecer. No es solamente Mike y la pérdida de Once. Es Hopper declarándose, es esa escena en el tejado con unos Robin, Steve, Nancy y Jonathan ya adultos que se detienen a recordar batallitas y nos recuerdan que debemos siempre ir a las raíces de donde venimos. La familia y los amigos, lo que más importa de la serie.

Los hermanos Duffy conocen a la audiencia. Corre el rumor en redes de que cuando se reunieron para idear esta serie, lo hicieron jugando a D&D. Con el cierre de la temporada, no creo que sea descabellado pensar que así es. Pero esta escena deja una reflexión muy interesante. La vida es ir cerrando etapas. Todos tenemos que pasar eventualmente de la infancia a la madurez. Pero eso no significa que la dejemos de ser nosotros mismos. En la serie, esto se refleja en la escena de relevo generacional de la partida de D&D. Sencillo. Precioso.
Aún así, esta segunda parte de la temporada final tiene algunos mensajes que no me han acabado de gustar del todo. Antes de entrar en materia, me parece que hay que mencionar un par de comentarios, algo tontos, pero que no me dejaron indiferentes. El primero es la conversación que tiene Hopper con Joyce sobre que los padres siempre nos equivocamos … entendiendo el contexto de que tienes hijos que son espíritus libres lo entiendo, pero me hizo rechinar los dientes. El otro es el momento entre Jonathan y Nancy donde se separan. Honestamente, no acabé de entenderlo, y me parece que se desliza la idea de que puede haber amor sin compromiso, cuando es precisamente al revés. En fin, igual me he vuelto algo purista.

No me voy a detener mucho en la ‘salida del armario de Will’, ya que no tiene más. Argumentalmente me parece una escena que entre muy con calzador y que percibe forzada, ya que no aporta nada en el clímax en el que se encuentra la temporada. En el post de la primera parte de la temporada predije que Will se convertiría en el mayor aliado de Once una vez se acercara la lucha contra Vecna. Sus nuevos poderes, desatados (supongo) por la aceptación de sí mismo crean en Will la figura definitiva que permite vencer a Vecna.
Vecna. Que gran villano nos ha regalado Jamie Campbell Bower. El capítulo final de la temporada se revela al mundo como el azote supremo. Pero lo que no me esperaba era el giro de guion de la cueva y como Henry se acaba convirtiendo en Vecna, abandonándose del todo al Azotamentes. No me esperaba que a estas alturas fuera a empatizar con el personaje de Henry, pero los hermanos Duffy nos han dejado con la boca abierta. Ese ‘We… Are… One…’ llorando es de los momentos más potentes de toda la serie.
Hay algunas exigencias del guion que son simpáticas. Que Dustin entienda un gran problema de astrofísica cuando no ha salido del instituto es hasta cierto punto cómico. En otro momento de la temporada Nancy y Hopper se encargan de limpiar a un batallón de soldados sin un rasguño. Queda todavía por saber que pintaba el ejército en todo el entramado de la serie. ¿Querían acceder a controlar los demos para ir a por los soviéticos? ¿Cuál era el objetivo del control de Once, Kali y sus hermanas?
Puede que sea eso es lo que no me ha acabado de cuadrar del todo. Demasiado final feliz total. Más allá del sacrificio de Once, en ningún momento se siente esa desesperanza de ver que todo está perdido. El plan funciona demasiado perfecto y todo el mundo acaba como tiene que acabar. La muerte de Kali se veía venir a kilómetros. Aunque eso le resta algo de potencia a la figura de Vecna (no consigue complicar la vida en demasía) creo que los tiros van más a por que la audiencia no estaba preparada para perder ‘a uno de los suyos’. Hubiera sido muy terrible que un Steve, un Hopper o Will acabaran perdiendo la vida. Creo que no han habido agallas para más drama.

El apartado técnico de esta temporada es bestial. La fotografía de los tres mundos es espectacular. Tanto el Upside Down, como la tierra del Azotamentes ‘toma esa Armstrong’ es digno de la gran pantalla. En el mundo real, todo es un poco más complicado, ya que se pierde ese aire ochentero por la militarización de Hawkins. Pero se recupera para la conclusión del capítulo. Entre eso, las banda sonora de Kyle Dixon y Michael Stein y las canciones de Michael Jackson, Queen y demás bandas de la época queda un enmarque inmejorable.
Para ir finalizando. Stranger Things pasa a formar parte de las series que se encuentran en el escalafón más alto de todas. Esas series top que no te arrepientes de recomendar ya que sabes que gustará. Los personajes, la ambientación, la música y un guion sólido hacen de Stranger Things una de las mejores de todos los tiempos. Aún con sus altibajos, y sabiendo que esta temporada final no es la mejor de todas, su cierre algo conservador funciona perfecto. Habrá que estar atentos, porque según parece este 2026 va a llegar la primera serie spin-off de la obra de Duffy Brothers, donde parece que cenoceremos algo más del origen de la piedra de Henry.
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