La primera temporada de ‘The Rings of Power’ llega a su fin. Y desde este humilde espacio le hemos dedicado todo el cariño posible. Estudiando y analizando cada teaser, cada poster y cada episodio a medida que la gente de Amazon iba publicando el material. Desde que Peter Jackson trajera el Hobbit en la Batalla de los Cinco Ejércitos, nadie se había aventurado en las aguas tormentosas de una adaptación de la obra de Tolkien. Probablemente sea lo mejor, visto lo visto.

El problema principal que ha tenido la serie ha sido el querer contar algo de lo que no tenía derechos. Toda la obra, esta temporada y las 4 siguientes que vendrán, están basadas en unas notas que dejó Tolkien al final de ‘El Señor de los Anillos’. Estos famosos apéndices sirven más de cronología que no de narrativa, y basar toda una producción con toda una cosmología de personajes era una tarea prácticamente imposible. Además no solamente ha sido el hecho de que tenías que adaptar una cosmovisión compleja, sino que la cultura woke acechaba en cada frame.

Con los primeros trailers los peores temores se veían confirmados. El gran peligro de las adaptaciones audiovisuales de nuestro tiempo clavó sus garras en el gran fenómeno de masas y no lo dejó escapar. En palabras de la productora ejecutiva Lindsey Weber: “Vimos natural que una adaptación de la obra de Tolkien reflejase cómo es el mundo realmente. Tolkien es para todos. sus historias van sobre razas ficticias haciendo todo lo que puedan por abandonar el aislamiento de sus respectivas culturas y unir fuerzas.”

Señora, todo al revés. Empiezo por el principio, como toda buena historia. Citando al mismo Tolkien en una de sus cartas de un recopilatoria altamente recomendable: «Tenía intención de crear un cuerpo de leyendas más o menos conectadas, desde las amplias cosmogonías hasta el nivel del cuento de hadas romántico -lo más amplio fundado en lo menor en contacto con la tierra, al tiempo que lo menor obtiene esplendor de los vastos telones de fondo-, que podría dedicar simplemente a Inglaterra, a mi patria.» (Carta 131)

El objetivo de toda la obra de Tolkien era dotar de una mitología a Inglaterra. Debido a la influencia que había supuesto todo el cuerpo de leyendas nórdicas para Tolkien, sentía algo de envidia y su objetivo era crear algo parecido para su querido país. Con lo que, si quieres contar una visión primigenia de un mundo, no tiene sentido que todas las potenciales razas que conforman ese mundo ya estén completamente mezcladas en cada raza. Por poner ejemplos, no tiene sentido las reuniones multiculturales de Númenor, elfos de diferentes colores, o que en una comunidad poco números de hobbits haya hobbits negros, asiáticos y caucásicos.

The Lord of the Rings: The Rings of Power Pharazộn (Trystan Gravelle) offers Queen Miriel some counsel as he leaves her court. CR: Matt Grace/Prime Video

Si esto hubiera sido el único defecto de la serie sería pasable. Por poner un ejemplo, ‘The House of the Dragon’ está acusada del mismo mal, pero la sería tiene tal madurez y porte, que son detalles que se olvidan. A Dios gracias hay que darle que una de las cosas que se han podido evitar y eran muy peligrosas de ser insertadas dentro de esta serie eran las escenas de sexo y el leguaje soez. Dos detalles que sí se han tenido en cuenta y por el que doy las gracias que no se hayan visto involucrados.

Probablemente el problema sea que estamos intentando comparar una obra en dos artes que no se juzgan por los mismos patrones. Es decir, una de las excusas que se han ido viendo en los hilos de Twitter defensores del ritmo soporífero que ha llevado la serie es que al tratarse de una obra de mínimo 5 temporadas, no hay que juzgarlo todavía. Estoy de acuerdo en que comparar peras con manzanas es imposible. Pero si una serie aburre, aburre. Solamente un capítulo, Udûn, tiene una puntuación mayor que el 8 en IMDB. Hay que atenerse a los datos.

Y esta temporada, para lo que prometían, se han quedado muy lejos de su objetivo. No es comprensible que la serie más cara de la historia tenga unos guiones tan simplones o que los personajes tengan un desarrollo tan pobre. Nadie pone en duda la factura técnica. Ganará todos los premios a efectos visuales, de sonido, vestuario, etc. Pero una serie no es sólo la cáscara. Hace falta contenido, y aquí Amazon no ha trabajado lo suficiente, cuando tenía todo por delante para poder ofrecer algo que hiciera historia.

Una de las cosas que hemos ido intentando hacer con cada episodio es darle la vuelta al calcetín. Aprovechar la oportunidad que nos daba Amazon para coger los sucesos del capítulo y poder ofrecer datos divulgativos de la obra de Tolkien. Recoger el guante y contar ‘la verdad’, el porqué de las intenciones de cada personaje y cuáles son los eventos que desencadenan cada una de sus acciones. Evidentemente la premisa solamente es válida para aquellos sucesos que se puedan encuadrar en el legendarium de Tolkien, de los cuáles Amazon ha escogido una época especialmente parca en datos.

La serie se centra principalmente en los eventos sucedidos al final de la Segunda Edad de Tolkien, donde Númenor comienza una debacle que terminará en el Akallabeth, su destrucción última. La Atlántida de Tolkien. En la Tierra Media la suerte está en los eventos que se desarrollan en un aparente estado de paz, dónde se podrá visitar los reinos de las diferentes razas. Lindon, Khazad-Dûm o Eregion son algunos ejemplos. Y su vista es muy agradable, como toda factura técnica de la serie.

Pero si algo era clave para entender los eventos eran los personajes protagonistas escogidos. La elección de los protagonistas de las diferentes razas deja luces, pero muchas sombras. Empecemos por las luces. Los personajes que brillan, al igual que su trama, son los enanos. Tanto Durin IV (Owain Arthur) como su esposa Disa (caída del cielo por la gracia de Amazon) son lo más fresco de la serie. Todo lo que rodea a los enanos está muy bien conseguido y es lo más sólido de la serie. Como nota negativa, durante toda la historia de la Tierra Media nunca convivieron dos enanos llamados Durin. Durin era el nombre que se le otorgaba al rey como título, no como nombre de pila.

En los elfos, Elrond es lo más efectivo, gracias a su relación con Durin. Del resto de elfos protagonistas que aparecen en la serie poco podemos alabar. Gil-Galad en ese sentido se salva. Tampoco tiene un gran peso específico y su parte es muy efectista, además el actor escogido, Benjamin Walker, es muy parecido al que en su día encarnara al alto rey de los elfos en las películas de Peter Jackson. Los otros dos elfos principales de esta serie son un desastre. En primer lugar, Celebrimbor. La elección de Charles Edwards no aventuraba nada bueno ya que se trata de un personaje mayor. Probablemente la intención era poner a alguien con canas con el que justificar el alto conocimiento y artes de la herrería. No tiene sentido por dos razones, en la Segunda Edad los elfos todavía eran una raza joven y Celebrimbor es el único que se ve viejo. En segundo lugar, es sobrino de Galadriel, y ella aparenta la mitad de Edad que Celebrimbor.

Galadriel. Sin duda la gran protagonsita de la serie. Su falta de carisma y empatía son lo que ha causado que la serie no haya sido lo que prometía. La elección de Morfyyd Clark encajaba donde Galadriel se tendría que situar. Un personaje más joven de lo que ya vimos en la trilogía de Peter Jackson y que compartiera los mismos rasgos. ¿Porqué no se tuvo en cuenta esto con Celebrimbor? El problema que ha tenido el personaje de Galadriel es más de guion que de representación. Las motivaciones que tiene durante toda la serie son muy pobres. Se nos presenta a una Galadriel irascible ya desde Valinor y a un Finrod que siempre está ahí para consolarla.

Si algo ha funcionado bien en la serie fue el prólogo. Sin tener la capacidad de contar la historia de los Silmarils ni de citar a Feänor, nos presentan una locuaz narración de porqué los elfos van a la Tierra Media a combatir contra Sauron. El resultado es que Finrod, amado hermano de Galadriel, cae contra las fuerzas de Sauron y ella jura vengarlo. Cosas que aquí no tienen sentido. ¿Porqué no citas a los Silmaril como la causa del viaje de los elfos a la Tierra Media? ¿Porqué Feänor no aparece un sólo segundo? No tiene sentido que durante los eventos de la serie, Feänor sea citado por el martillo que empuñó para construir los Silmarils. Tampoco tiene sentido que se use 1 de ellos, cuando eran 3, para justificar la aparición del mithril y justificar la magia de este precioso metal.

Desde el momento que Galadriel recoge el cadáver de Finrod, tiene un sólo propósito, la venganza. El perfil que muestra en la consecución de este objetivo deja a un personaje muy lejos de la altura que debería estar. Una niña malcriada y desobediente incapaz de mostrar respeto por nadie. El viaje nos lleva desde llanuras y valles hasta la mismísima fortaleza de Utumno en Forodwaith. La compañía que dirige se hastía de su mando, tanto como nosotros. Condenada a ir a Valinor, escapa y se encuentra con Halbrand, un humano con el que tendrá un petit-affaire durante la temporada. Juntos llegan a Númenor. La isla estrella deja muchísimas cosas para apreciar, pero su guion vuelve a decepcionar.

La pelea que se ha librado en las redes sociales durante las últimas semanas era la de descubrir la identidad de Sauron. Muy listos no fueron los productores al confirmar que esta temporada saldría y que sería un personaje sorpresa. El de muchos nombres tuvo también diferentes pretendientes. Que si Adar, Waldreg o Theo. También sonaron para las quinielas algún elfo u hombre de las tierras del Sur en Tirharad. El peso al final recayó sobre Halbrand. ¿Porqué Halbrand? Es un personaje que conocemos escapando de unos orcos (o eso dice él) en un bota a la deriva en alta mar. Al final resulta que ser el heredero de las tierras del sur es una estrategia para presentar una especie de Aragorn marca blanca.

Es precisamente este uno de los defectos más grandes de la serie. El contenido que nos han ido dando no crea un legado hacia la obra de Tolkien, más bien, funciona como nostalgia hacia la obra de Peter Jackson. En algunos casos con momentos que ni tan siquiera aparecen en la obra. La conversación de cuando Halbrand se revela a Galadriel como Sauron, el Balrog de Moria, el ‘sigue tu olfato’ del hombre misterioso a Nori. Todo esto provoca un hype y se crean oportunidades de poder hacer bien las cosas. No es necesario poner la semilla y no volver a mostrar nada más en la temporada, como en el caso del Balrog.

La sensación que deja ‘The Rings of Power’ es que los prodcutores han cogido una parte de la obra en la que Tolkien no dijo absolutamente nada y la han comenzado a llenar con cosas que no tienen ningún tipo de sentido. Ya hemos ido mencionando algunas, pero es que no aparecen Istar en la Tierra Media hasta mediados de la Tercera Edad, Mordor no fue creado por Adar, sino por Sauron, el Balrog de Moria se despierta 2000 años después de lo que nos cuentan y Annatar ayuda a Celebrimbor a crear nada menos que 16 anillos mayores, por no mencionar muchos menores. Son sólo algunos ejemplos de sucesos que no conectan nada bien con la historia que pretenden contar.

La llegada de Galadriel a Númenor, aunque no sea un evento marcado en el legendarium, agita todo en la serie. La concepción de la trama de Númenor está mal planteada por completo. En la serie, Númenor es un reino que no atiende los sucesos fuera de la isla, muy alejado de la visión de los libros. En aquella época, Númenor ya contaba con asentamientos en la Tierra Media, y es gracias a esos asentamientos que comienza a inquietarse cuando Sauron se declara rey de todos los hombres. El motivo por el que Númenor va a la guerra es otro bien distinto, orgullo y no ayuda a un pueblo desvalido. Que Galadriel llegue y en pocos días cambien todo, no hablan de un pueblo o regentes muy coherentes.

Este orgullo se entremezcla de una forma muy extraña con los comentarios de Tar-Palantir, en los que busca que el pueblo de Númenor vuelva a los días antiguos y busque la protección de los Valar. En algunos de los capítulos se hace referencia a Los Fieles, un grupo de personas de Númenor que no tendrían que ser citados hasta que Sauron se convierta en el consejero de Ar-Pharazôn, evento que probablemente veamos en las próximas temporadas, junto con el Akallabeth (la destrucción de Númenor al declarar la Guerra a los Valar en Valinor). Esos será un evento digno de seguir, pero me cuesta ver la forma vista como han dejado la trama.

Al refererinos a los fieles la mirada se vuelve a Elendil. Este capitán de navío de Númenor es el personaje que mejor encarna lo que debe ser y lo hace a lo grande. ‘Amigo de los elfos’ ve en Galadriel una aliada. Entiendo su postura al comprobar la adolescente que ha rescatado. Sus hijos sí que no acaban de encajar en la descripción que dejó Tolkien de ellos. Isildur es un imberbe que todavía no se da cuenta de las consecuencias de sus acciones, mientras que Anárion ha sido hábilmente sustituido por Eärien en aras de dar un aire de equidad y cuota a las protagonistas femeninas. ¿Habrá romance con el hijo de Pharazôn? Del cual antes de la serie no se sabía nada.

De los hobbits prefiero no decir nada, o muy poco. Es otro hilo de la historia que han tenido que inventarse para hacer la serie más identificable con la obra que dejó Peter Jackson. Otro sin sentido. No hay ninguna constancia de que los hobbits existieran en la Tierra Media hasta bien entrada la Tercera Edad. Tampoco la hay de que se pusieran bellotas en la cabeza. Que migraran, sí. Bien. Incluso dejan alguna canción bonita de oír, pero la trama centrada en los hobbits ha sido un tostón mayúsculo. Ni que Gandalf apareciera al final le da ningún aire de grandeza. Muy previsible desde el capítulo dos.

Por último, de la trama de los hombres de sur. Me han gustado ciertas cosas, como la representación de los orcos. No me han gustado otras muchas, como el romance de Arondir y Bronwyn y su intento de compararlo a las epopeyas de Beren y Luthien o Tour e Idril de Gondolin. La forma en la que se crea Mordor está bien hecha pero carente de sentido. ¿Qué es la espada/llave que se usa para la presa? No se explica nada de su origen. ¿Cómo que Adar está enfrentado con Sauron? Precisamente Sauron era caudillo del mal, con lo que Adar debería estar a su merced. El despertar del Orodruin visualmente es una pasada, pero hay tantas cosas que se podrían sacar.

Para concluir podemos decir dos cosas. La primera es resaltar que objetivamente esta serie es una mala adaptación de la obra de Tolkien, como así nos habían querido vender. En este post se han querido dejar constancia de algunos de los errores más gordos que ha tenido esta supuesta adaptación de la obra. Si no fuera adaptación y la tomamos como una serie independiente, se le ven cosas muy buenas (paisajes, producción, banda sonora) pero le falta lo fundamental, ofrecer una trama o unos personajes en los que la gente se implique. Este ha sido el principal pecado de esta temporada y esperemos que por el bien de la franquicia, se subsane en las temporadas que vienen.

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About Javier GF

Editor en la Septimacaja. Ingeniero de profesión, deportista como afición. El espacio es una de mis mayores pasiones, entender como funciona el mundo es indispensable para poder cambiarlo. Devorador de series y agitador de aquellos que nos quieran colar pelis de SerieB como grandes estrenos.

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