El periodo del Sengoku jidai (o ‘era de los Estados Combatientes’) es una de las épocas más interesantes en las que adentrarse para conocer la formación y actual estructura de Japón. Se inicia a finales del período Muromachi en 1467 con la guerra de Ōnin y dura hasta el período Azuchi-Momoyama en 1568. Si bien es cierto que la ansiada paz final y el orden no llegaría hasta 1615, ya en el período Edo. Nos cuenta la historia de la unificación de Japón, un país dividido por los daimyō (cuyo significado literal es el de “gran nombre”). Los daimyō era como se conocían las casas de los señores feudales japoneses. Una estructura que estuvo vigente casi un milenio, desde el siglo X hasta el siglo XIX, abolido durante la Restauración Meiji, que pasó de los daimyōs a las actuales prefecturas, que es como se define el actual territorio de Japón.

Ya podemos ver que la historia de los samurai es la que ha ido fraguando el espíritu del país del sol naciente. Y aunque en este post voy a intentar dar unos coletazos comentando lo que nos cuenta la serie de ‘Age of Samurai: Battle of Japan’ no hace justicia a esta historia, con lo que la lectura de este periodo es obligatoria para todo aquel que le guste la historia, la geopolítica y la confección de la estructura de poderes para poder gobernar un país. Aquí vamos a decir que tenemos diferentes maneras de abordarlo, yendo al contenido de los expertos (por ejemplo, el libro de ‘La historia de los samurais’ de Jonathan Lopez-Vera podría ser un buen punto de partida) o utilizando un método menos ‘oficial’ pero más insipirador. Servirse de adaptaciones como ‘Los 7 Samurai’, película de Akira Kurosawa o la más cercana ‘El Último Samurai’ siempre es interesante. También existe la posibilidad de recrear tu propio Sengoku Jidai utilizando el Shōgun 2: Total War de Creative Assembly para introducirte en el país y revivir las batallas más importantes. Cualquier opción vale.

En este caso la aproximación que hace ‘Age of Samurai: Battle of Japan’ es contarnos la historia de la unificación de Japón a través de las tres grandes figuras que tomaron relevancia durante la era de los estados combatientes. Estos son Oda Nobunaga, Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu. Este docu-drama de Netflix comienza con el ascenso de Oda Nobunaga y el clan Oda a la carrera de convertirse en el clan predominante de Japón. Al saltar directamente a Nobunaga nos podemos perder un poco en el contexto del caos ya dominante en Japón por el sengoku jidai, ya que comenzó con las Guerras Ōnin. Un conflicto que desencadenó alrededor de 150 años de guerra en Japón y que se inició por la disputa de entre Hosokawa Katsumoto y Yamana Sōzen, por ver quien heredaba el título de shōgun que dejaba vacante Ashikaga Yoshimasa y que provocó el enfrentamiento más de los daimyōs más influyentes del período Muromachi.

Una vez puesto el contexto, los eventos de ‘Age of Samurai: Battle of Japan’ van a centrarse en la recreación de las hazañas de los tres protagonistas: Nobunaga, Hideyoshi e Ieyasu. Creo que el acercamiento que ha tenido la serie es erróneo. Me hubiera gustado una aproximación mucho más parecida al Rise of Empires, Ottoman, en la que es una serie de época que cuenta un periodo muy concreto de la historia universal. Lo mismo puede decirse de la serie producida por Netflix, pero la gran diferencia es quien lleva la carga dramática de la serie. En el caso de Ottoman es una serie dramática en la que aparecen puntualmente en cada capítulo historiadores poniendo en contexto lo que está ocurriendo mientras se desarrollan los acontecimientos. Así podemos ver algunos personajes que tienen interacción entre ellos y permite que se desarrollen. En el caso de Age of Samurai directamente el peso del drama lo llevan los historiadores seleccionados, solamente utilizando a actores japoneses a nivel de atrezo, con alguna frase puntual (y normalmente sobreactuados). En mi opinión es una pena porque podría habérsele sacado mucho más partido con una aproximación como la de Ottoman o haciendo una serie con personajes claros, incluso permitiendo alguna licencia histórica.

Que este último comentario no os desanime para verla ya que es una docu-serie bastante bien elaborada. Vamos por partes. Obviamente la historia es la que es, ya de por sí es muy interesante. Y aunque se puede hacer algo pesada solamente por el hecho de que es narrada en 3a persona, el nivel de recreación y ambientación en la época feudal japonesa ya merece la pena. Otra de las grandes ventajas que ofrece es el de la fotografía, que es exquisita. Ni que decir tiene que me ponga algo sentimental hoy con esto ya que si no llega a ser por el Covid ahora mismo estaría en un vuelo de visita al país del sol naciente.

Además es una serie que viene a destruir mitos. Uno de los objetivos de la restauración Meiji es el de la abolición de la clase samurai. ¿Porqué? Sería largo de explicar, pero para ser breves, en periodo Edo y con la visita de los kurufune del Comodoro Perry en su segunda visita a Japón en 1854, el emperador se da cuenta que son un país atrasado tecnológicamente hablando y quería dar la imagen de un Japón moderno al mundo. Para ello debía de rehacer la historia de su país y como es lógico, revisar la historia de los samurais que ahora mismo se encontraban en un momento de ocio, sin ninguna batalla por librar, cuando esa había sido su función durante más de mil años.

A partir de ese momento los samurais en vez de katana utilizan la pluma, en vez del arco hacen represetaciones de teatro y hubo un movimiento que ha llegado hasta hoy día, que es la de salvar la imagen del samurai utilizando el bushidō, que es un término japonés que traducido vendría a significar “el camino del guerrero”. Este código ético es el que ido imperando desde que Inazō Nitobe escribe «Bushidō: el alma del Japón» en 1900. Desde antes no se tienen referencias de la reverencia de este código ético en los samurai, aunque se tengan figuras como Kusunoki Masashige tomadas como ejemplo.

Me encantaría sentarme y conversar sobre la Restauración Meiji, el bushidō, etc. Pero ese no es el objetivo que busca este post. Durante los 6 capítulos de los que se compone ‘Age of Samurai: Battle of Japan’ vamos a comprobar algunos de los factores que el público en general desconoce o peor, que se piensa que no encajan con la figura del samurai que todos tienen en la cabeza, cogiendo los conceptos posteriores a la Restauración Meiji. Ejemplos durante la serie hay muchos.

Por ejemplo, el uso de las armas de fuego. Es falso que los samurais se deshonraran con el uso de las armas de fuego. Como guerreros profesionales que eran querían siempre medios eficaces para acabar con la vida de sus enemigos. En 1543 hubo el primer desembarco europea en la isla de Tanegashima, al sur de Japón. Los portugueses a parte de otras cosas trajeron consigo los arcabuces, armas de fuego hasta ahora desconocidas por los nipones y que fueron fundamentales para el ascenso del clan Oda, ya que mantenían una buena relación a nivel comercial. El resultado de la batalla de Nagashino, con la que empieza la serie, ya nos muestra este detalle.

Otro de los mitos que se erradican con esta serie es el de la supuesta nobleza de todos los samurais y su supuesto código de honor para contra el adversario. Por ejemplo, el mismo Oda Nobunaga, para que nadie le discuta su poder mata a su propio hermano, con el objetivo de ser única cabeza de su familia. Otro ejemplo es mostrar la crueldad de Nobunaga (un personaje más bien polo opuesto de lo que representaría el Bushidō) con la matanza en el asedio del monte Hiei, donde paso por la espada a miles civiles, mujeres y niños por mera diversión. Es más, como dato curioso, de ahí viene la expresión quemarse a lo bonzo. No es que no hubiera caballeros con código de honor, pero no era tan la norma general como creíamos. Pongamos que había caballeros de todos los colores.

Sirvan estos dos ejemplos de porqué es necesario un visionado de esta docu-serie. Ya visto el pelaje de Oda Nobunaga no quiero terminar sin mencionar algo de Hideyoshi y de Ieyasu. La historia de Toyotomi Hideyoshi es necesaria conocerla, ya que es de propia de Hollywood. Estamos hablando de un chico que cuidaba caballos en establos y que supo posicionarse y encontrar las alianzas apropiadas hasta verse convertido en el soberano de todo Japón (fracasando eso sí en la invasión de Korea), pero llegandose a considerar un dios como shōgun. Y de Ieyasu, puede que sea la figura más importante de de los 3, ya que con shōgunato y el de la familia Tokugawa llegaron los años más prosperos de Japón, con más de 250 años de paz.

Una serie que es indispensable si te gusta la cultura japonesa, que tiene que servir para abrir el apetito por devorar libros y contenidos que permitan explorar una cultura que, al menos en mi caso, me tiene embelesado.

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  1. Muchas gracias por los comentarios,yo si que estoy embelesada con la historia de Japon,de hecho pocas veces se han hecho documentales como este de Netflix.Gran trabajo el que hacéis en la séptima caja….siento que al puntuar en lugar de 5 saliesen 2 estrellas!!!(smarphone viejito)Por favor alguna serie que nos recomiendes para este puente…a ser posible de intriga.Gracias!!

  2. Full Metal Alchemist Brotherhood, está en Netflix

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About Javier GF

Editor en la Septimacaja. Ingeniero de profesión, deportista como afición. El espacio es una de mis mayores pasiones, entender como funciona el mundo es indispensable para poder cambiarlo. Devorador de series y agitador de aquellos que nos quieran colar pelis de SerieB como grandes estrenos.

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