El caso de Richard Jewell

9 noviembre 2020 - Por

Como bien reza el apellido del protagonista de esta historia, esta película es una auténtica joya. Desconocía de su existencia y es una de las grandes películas que he podido ver ultimamente. La historia la conocía, pero todo lo aconteció después no, y la crítica que hace nuestro buen amigo Eastwood es tan acertada como necesario. Por eso merece la pena dedicarle un par de horas a ver esta maravillosa historia.

Richard Jewell es un hombre para el que la vida en sociedad no es fácil. Guiándose por un canon muy marcado, en su vida hay muy poco pie para la improvisación. Su sueño es el de ser policía o agente del FBI, con el deseo de proteger a la gente. Este empeño le sitúa como miembro del equipo de seguridad de los Juegos Olímpicos de Atlanta ‘96. Durante los conciertos del Centennial Olympic Park descubre un paquete sospechoso y gracias a su acción consigue evitar un desastre mucho mayor.

Todos diréis que es la acción de un héroe. Pero la miel en los labios le durará poco. A partir de este momento la vida de Jewell y su entorno se convertirá en un infierno (no quiero dar detalles para no estropear la película). Es gracias a la acción de su abogado Watson Bryant y a su madre Barbara que Richard Jewell no ha pasado a ser uno de los grandes villanos de las historia de USA. Que enorme representaciones tanto de Sam Rokwell y Kathy Bathes. Y es que la historia de Jewell es terrorífica. Gente que no acaba de enlazar con el sistema, alguna vez incluso despreciado por el mismo, se convierten en la diana perfecta por la que tapar vergüenzas.

Y es que el carácter de Jewell no le ayuda y da para momentos bastante hilarantes durante la película, para perplejidad de su madre, abogado y hasta nosotros mismos. Lo que tampoco tapa es el hecho de la crítica que mencionaba antes que ha realizado Eastwood de la histrionidad del binomio prensa versus investigación policial. En una trama policiaca y un amarillismo periodístico que podrían encajar en nuestros tiempos, y salvando según dicen alguna que otra licencia, Eastwood nos presenta a la típica periodista y al práctico detective, ambos dos amorales y que buscan una solución rápida a sus problemas, aunque ello no les haga encontrar la solución.

Y es que Olivia Wilde como periodista y Jon Hamm como Tom Shaw, el agente al mando de la operación, bordan sus personajes. En especial Hamm se ha encasillado en este personaje (The Town. Ciudad de ladrones) hace de capullo bastante bien. Desde un punto de partida puedes entenderlos y vives con ellos el desarrollo de la historia. Me gusta como plantea Eastwood su evolución y permite también ver algo de humanidad en todo este amarillismo que presenta.

Richard Jewell es para Eastwood una nueva representación del héroe americano. Y ya van unas cuantas: ‘El francotirador’ (2014), ‘Sully’ (2016), ’15:17 Tren a París’ (2018). Todas ellas podrían formar un compendio de lo que Eastwood ve como debiera ser el buen americano. Un ser normal que en el momento que recibe su misión extraordinaria da un paso adelante. Personalmente, me quedo con la reflexión que hace Jewell en el final de película, reivindicando esta normalidad y atizando la corrupción del sistema.

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  1. pues ya tengo película para el fin de semana. Seguro que me gusta

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About Javier GF

Editor en la Septimacaja. Ingeniero de profesión, deportista como afición. El espacio es una de mis mayores pasiones, entender como funciona el mundo es indispensable para poder cambiarlo. Devorador de series y agitador de aquellos que nos quieran colar pelis de SerieB como grandes estrenos.

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